Antiestudio es la evolución de un proyecto que tenía en mente llamado “Worker”, donde el objetivo era fotografiar trabajadores de diversos sectores y de toda España. Surgió como un entretenimiento en mi antiguo trabajo (plano y aburrido), pero me permitía conocer personas de un mismo nivel social, cultural y sexo y siempre desde el mismo punto de vista. Empecé a percibir las diferencias entre ellos (arrugas, manos, fatiga, esfuerzo) y a visualizar “Worker” en varios tipos de trabajadores.

Son fotografías de gente desconocida que encuentro en la calle, está impregnado de todo ese proceso pero en un ámbito de selección más amplio e intuitivo.

Mi intención es suscitar en el espectador lo que esa persona (el desconocido) ha provocado en mí para que decidiese fotografiarla. Un sentimiento y después, una sensación. Quiero transmitir transparencia, aislamiento, confianza, cercanía y humanidad.

Se trata de una labor de aprendizaje, de retrato y de habilidades sociales, mi capacidad para involucrar emocionalmente a las personas y que quieran formar parte del proyecto.

Tengo alrededor de 60 personas fotografiadas, la mayoría realizadas en calles adyacentes al estudio. Parece mentira que Castellón sea una ciudad tan pequeña, la variedad cultural dice todo lo contrario. Me gusta esa diversidad.